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Comunicación, Reflexiones e ideas

La Comunicación del Zoo Humano

¿Qué entiendes por Comunicación?

Entiendo que existen muchas perspectivas, quizá lo más habitual surja del impacto informativo y educativo de la actual “sociedad desarrollada” y muchos pensemos inicialmente en los diversos medios de comunicación a través de los cuales nos informamos y que crean modas, contextos culturales, políticos y sociales en los que la afinadísima ciencia del marketing y de la propaganda nos hacen nadar cada día.

En este texto no me refiero exactamente a esto, hablo de Comunicación con mayúscula, de algo más profundo, que contempla la base de las relaciones entre los seres humanos y cómo interactúan entre si.

Es un conocimiento muy extendido y aceptado el que nos dice que cada vez que tu, ser humano y por tanto ser animal deseas expresar algo, se ponen en funcionamiento entre otros, múltiples de tus mecanismos intelectuales, emocionales y  fisiológicos con el propósito de que quien tienes delante te comprenda y más aún, que respete, comparta e incluso acate tus opiniones.

Te invito a que entremos un poco más profundo

Imagina una situación en la que has quedado con la sensación de no haber dicho todo lo que debías decir, de que no has puesto sobre la mesa todos tus argumentos y quizá has reaccionado de una forma desmedida o quizá te has cohibido ante la situación. Posteriormente la reproduces en tu mente una y otra vez imaginando un desenlace diferente ¿Eres capaz de recordar alguna ocasión en que sucediera algo así? A eso técnicamente se le llama “rumiar”.

La respuesta más común es obviamente que si. El tema se pone interesante cuando dejamos de pensar en el otro como fuente del conflicto y obtenemos la valentía para mirar nuestra verdad sin temor, de frente.

Si recopilamos esa valentía es muy probable que empecemos a descubrir que hay una reacción desmedida en nosotros para la realidad del problema que se presenta o que cuando el problema es realmente serio en el fondo no actuamos e incluso nos sometemos. Es decir, hay algo que parece funcionar al contrario de lo que la lógica racional nos dice una vez que lo pensamos con perspectiva.

La primera respuesta en la Comunicación

Antes de continuar deberíamos partir de una premisa importante.

¿Somos capaces de aceptar que si te vas a caer al suelo el mecanismo que se activa para que pongas tus manos y evitar el dejarte los dientes contra el asfalto es algo que no hace falta pensar? Que en ese instante no has pensado pero tus manos han reaccionado “solas”. Cuando lo analizas te das cuenta de que la fuerte impresión de la caída ha alterado tu sistema y la respuesta de tus manos ha surgido de forma automática.

Bien, hasta aquí espero que estemos alineados. Si somos capaces de aceptar esto nos daremos cuenta de que hay un mecanismo bastante perfeccionado que de vez en cuando toma decisiones por nosotros. Me gustaría que imaginases por un momento, sólo imagínalo, que ese mecanismo no actúa de vez en cuando, si no que la mayoría del tiempo es precisamente el que tiene las riendas del juego y se encarga de que respires, tengas hambre, sueño, te sostengas en pie, hagas la digestión o luches contra un virus que te aborda sin que ni siquiera lo imagines. Supongamos que ese mecanismo es capaz de aprender, memorizar por repetición y automatizar respuestas para ahorrar energía asegurando la integridad del sistema. Pero con una sola limitación y es que solo aprende con estímulos nuevos, si no, automatiza solo en base a lo que hasta el momento ha experimentado. Si quieres puedes dejar de imaginarlo, esto es un hecho y ese mecanismo actúa en todos los planos de tu vida, incluidas las respuestas emocionales ante una situación dada, mandándote una especie de reacción preconfigurada para “facilitarte una respuesta previsiblemente efectiva para tu seguridad”.

En realidad es un mecanismo muy honorable, lo que intenta es ayudarte y se comunica contigo en términos puramente emocionales, que básicamente son la representación física de un sentimiento, es por lo que cuando alguien te ofende tiendes a levantar la voz o a llorar cuando algo te hace muy feliz… me temo que no puede ponerte un whatsapp, tampoco sería eficiente, llevamos cientos de miles de años de evolución para ser un poco más sofisticados y complejos que eso.

Racional VS Emocional

De manera que tienes un razonamiento que te permite analizar y aprender de las situaciones (como leer este texto) y por otro lado una respuesta emocional que esta automatizada y enciende rápida como la pólvora. El problema es que a menudo parecen entes separados, puede que razones algo pero luego vuelves una y otra vez a reaccionar de un modo diferente al que te gustaría.

¿Porqué ocurre esto?

Pues porque las respuestas emocionales son los poderosos timones del barco, un barco a menudo sin un capitán que se haga cargo de ello aunque siempre se encuentre a bordo, sufriendo el temporal y a la suerte del tamaño de la siguiente ola. Solo hace falta que tus sentidos le den información de fuera al cerebro para que este escanee velozmente por una respuesta conocida para él y que entiende como la más efectiva, dado lo que conoce está claro.

Para complicarlo un poco más, son tan sólidas estas respuestas emocionales porque en realidad el objetivo que esconden es salvaguardar tu integridad física y tu propia concepción de ti mismo; tu autoestima. Ingredientes imprescindibles para que te sea otorgado el divino don de reafirmarte en tus propias ideas y acciones.  A menudo hacemos esto casi a cualquier precio, aunque sea de contrabando.

La autoestima posee un hambre feroz que nos acompaña perenne desde la oscuridad, siempre vigilante. Es como una vez escuché decir y siento no recordar a quién:

 “Aunque mires a hurtadillas a un espejo, este siempre te mirará directamente a los ojos.”

El desarrollo de las habilidades Comunicativas comienza cuando aceptas que muchas de esas reacciones que no diste como te hubiera gustado o que sientes que no “sacaron” lo mejor de ti son artificios; mecanismos de los que tu cerebro ha creado un hábito de respuesta, como cuando vuelves conduciendo a casa y al pensarlo no recuerdas ni cómo has llegado. 

Cerrando círculos

Permitidme volver sobre el primer párrafo, podremos cerrar un círculo. Es en el trabajo de la autoestima sobre la que trabaja tanto la propaganda mediática como numerosas formas de marketing, trabajando con ahínco sobre el mecanismo que más fuerte incide sobre los impulsos emocionales de las personas y por tanto de la sociedad…”la amenaza y la sensación de inseguridad”. Ya no interesa el miedo intenso, eso pasó de moda en nuestras “sociedades desarrolladas” ya que este puede provocar una reacción violenta y virulenta como una revolución, creando una situación “polvorín” difícil de controlar.

Sin embargo la inseguridad es un arma casi perfecta, genera distracción, estrés por asegurar nuestra idea de lo que debemos representar ante el mundo y aunque al mundo eso le importe poco, es común que se posicione como la excusa que uno se cuenta a si mismo/a. Esta lucha crea un hábito que desgasta nuestras fuerzas y a menudo la ausencia de pasión para proponer algo mejor para nuestras vidas. Nos hace perder la esperanza sana, la que está basada en el aprendizaje y la acción bajo el pretexto de que “las cosas son así”. Es un modelo al que quieras o no querido amigo/a, todos estamos expuestos y mucho.

La paradoja se da en que para cuando puedes empezar a ser consciente y responsable de tus decisiones ya has generado numerosos hábitos de conducta derivados, puede que con muy buena intención, del adoctrinamiento de tu entorno familiar, social, político, religioso, de tus relaciones sentimentales, con tus amigos, tu concepto del éxito profesional, etc. Sin embargo, a menudo no responden a las necesidades innatas de tu naturaleza única como ser humano. Es en esa brecha en la que se establece la inseguridad para la que tu autoestima busca impulsivamente su “seguridad”, a menudo de las formas más dispares y aparentemente contradictorias que podemos ver si abrimos los ojos y los oídos.

Esto nos crea un prisma que a menudo nos hace Comunicarnos bajo una profunda frustración ante la injusticia o bajo la bandera del “sálvese quien pueda” , buscando asegurar nuestro “pedazo de tarta” a toda costa en una relación o negociación. Es decir, en nuestra Comunicación con nosotros mismos y con el mundo todos y cada uno de los días de nuestra vida. Este prisma no es un buen consejero, pero qué podemos hacer…

El ser humano sigue siendo increíblemente capaz de reinventarse.

Como decía Rumi, poeta místico del siglo XIII:

“La herida es el lugar por donde entra la luz.”

Por suerte, en general puedo comprobar cada día que la naturaleza humana sigue respondiendo de una forma honesta a cierto tipo de estímulos y cuando sonrío a un desconocido suelo recibir la misma intención de su parte.

Este es el punto en que nace el Zoo Humano o The Human Zoo…

A través del cuestionamiento, la honestidad con uno mismo, las ideas claras y técnicas más terrenales de lo que imaginas pero no por ello poco desafiantes, desarrollamos a través de debates, rol-playing, juegos, modelos de negociación y técnicas de improvisación-teatro u otras, cómo aprender de forma práctica, divertida y desafiante a expresarnos y a relacionarnos mejor con los demás. Éstas permiten que podamos experimentar y aplicar cada aprendizaje desde el mismo momento en que lo vivimos, porque cuando lo vives y te ha desafiado deja una huella eterna. Es el punto en el que nuestro racional es capaz de “mostrar algo nuevo” al emocional. La clave es que la huella sea enriquecedora y te permita entender tu forma única y honesta de expresarte.

Deseamos acompañarte en el camino que te convierta en una bestia de la Comunicación con “mayúscula”. Descubrir juntos cómo dominar y sacar mejor provecho de esos impulsos animales que forman parte de tu naturaleza. Educar tu mente y tus instintos para crear nuevas formas para expresarte y desenvolverte con los demás, abordar los conflictos e incrementar las probabilidades de crear oportunidades a tu alrededor.

No somos infalibles, pero podemos ayudar a que te sientas completo respecto a la elegancia con la que te expresas y relacionas con los demás.

¿Quiéres saber más?

 

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